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La nacionalización de futbolistas en Copas del Mundo

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Cada vez que se celebra una Copa del Mundo, vuelve a surgir el mismo debate: ¿es legal que un país nacionalice futbolistas nacidos en el extranjero para que representen a su selección nacional?

El caso de Catar durante el Mundial de 2022 reavivó esta discusión, ya que varios de sus jugadores habían nacido fuera del país. Sin embargo, existe una idea equivocada muy extendida: obtener la nacionalidad de un Estado no significa automáticamente que un futbolista pueda vestir la camiseta de su selección.

La realidad es que intervienen dos sistemas jurídicos distintos: por un lado, la legislación sobre nacionalidad de cada país y, por otro, el Reglamento de Aplicación de los Estatutos de la FIFA, que establece quién puede representar internacionalmente a una federación.

La nacionalidad es necesaria, pero no suficiente

Para disputar partidos oficiales con una selección nacional, el futbolista debe poseer la nacionalidad del país que pretende representar. No obstante, la FIFA exige además que exista un vínculo real con ese Estado.

Ese vínculo puede acreditarse, entre otros supuestos, cuando el jugador nació en el territorio del país, cuando alguno de sus padres o abuelos nació allí o cuando ha residido durante el periodo mínimo exigido por la normativa de la FIFA después de alcanzar determinada edad.

En otras palabras, un Estado puede conceder la nacionalidad conforme a su legislación interna, pero ello no implica que la FIFA autorice automáticamente al jugador a competir con su selección nacional.

El caso de Catar

Catar es probablemente el ejemplo más conocido de esta cuestión.

Su selección ha contado con jugadores nacidos en otros países, como Pedro Miguel, nacido en Portugal; Boualem Khoukhi, nacido en Argelia; Karim Boudiaf, nacido en Francia; o Bassam Al-Rawi, nacido en Irak.

Todos ellos obtuvieron la nacionalidad catarí y, además, cumplían los requisitos de elegibilidad establecidos por la FIFA, lo que les permitió representar oficialmente al país.

Esto demuestra que la nacionalización de deportistas no es ilegal, siempre que se respeten tanto la legislación nacional como la normativa deportiva internacional.

¿Puede un futbolista cambiar de selección?

Otra cuestión frecuente es si un jugador puede representar a un país y, posteriormente, cambiar a otro.

La respuesta es que depende de cada caso.

Si un futbolista ya ha disputado determinados partidos oficiales con una selección absoluta, las posibilidades de cambio son muy limitadas y únicamente pueden darse en los supuestos previstos expresamente por la FIFA.

Por el contrario, si nunca ha quedado vinculado definitivamente a una selección o cumple determinadas condiciones establecidas en la normativa, el cambio puede llegar a autorizarse.

Casos recientes como los de Aymeric Laporte, que pasó de poder representar a Francia a jugar con España, o Diego Costa, que cambió de Brasil a España antes de disputar partidos oficiales con la selección absoluta brasileña, reflejan que estos cambios son posibles, pero siempre dentro de los límites fijados por la FIFA.

No solo ocurre en Catar

Aunque Catar ha sido el país más mediático en los últimos años, no es el único que cuenta con futbolistas nacionalizados.

Numerosas selecciones han incorporado jugadores nacidos en el extranjero gracias a vínculos familiares, procesos de naturalización o largos periodos de residencia.

España ha contado con futbolistas como Diego Costa, Marcos Senna o Thiago Alcántara, este último nacido en Italia de padres brasileños y con nacionalidad española.

Portugal ha convocado jugadores nacidos en Brasil, Francia o Suiza.

Francia, Bélgica, Marruecos y muchas otras selecciones también han integrado futbolistas nacidos fuera de su territorio que cumplían los requisitos de elegibilidad.

Por tanto, la presencia de jugadores nacidos en otros países es una realidad habitual en el fútbol internacional moderno.

Conclusión

La nacionalización de futbolistas no constituye un vacío legal ni una excepción a las normas del fútbol internacional. Se trata de un procedimiento perfectamente regulado que exige el cumplimiento simultáneo de la legislación sobre nacionalidad del Estado correspondiente y de las reglas de elegibilidad establecidas por la FIFA.

En un mundo cada vez más globalizado, donde millones de personas residen, trabajan y forman familias fuera de su país de origen, resulta cada vez más frecuente que los deportistas tengan vínculos legítimos con más de un Estado.

En Pro Corp seguimos de cerca la actualidad internacional para explicar, desde una perspectiva jurídica y práctica, cómo funcionan realmente los procesos de nacionalidad, residencia e inmigración y cómo estos pueden influir incluso en acontecimientos tan relevantes como una Copa del Mundo.

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