Un procedimiento cada vez más lento y complejo
Los expedientes de nacionalidad portuguesa por origen sefardí atraviesan una etapa de especial retraso administrativo. Lo que durante años fue una vía excepcional para reparar una deuda histórica con los descendientes de judíos sefardíes expulsados de Portugal, hoy se encuentra marcado por cambios normativos y un contexto político cada vez más restrictivo en materia migratoria.
El problema no es únicamente burocrático. El Instituto de los Registros y del Notariado de Portugal reconoció que entre 2020 y el primer semestre de 2025 recibió más de 1,5 millones de solicitudes de nacionalidad. Solo en 2022 ingresaron 367.348 procesos, de los cuales 124.663 correspondían a descendientes de judíos sefardíes portugueses. A 30 de junio de 2025, había 515.334 expedientes de nacionalidad en análisis, y el 31% de ellos correspondía precisamente a solicitudes de naturalización por origen sefardí. Estos datos permiten entender la magnitud del atasco administrativo y la presión que existe sobre los organismos encargados de resolver.
El origen sefardí dejó de ser una vía sencilla
La nacionalidad portuguesa para descendientes de judíos sefardíes nació como una medida de reparación histórica. Sin embargo, con el paso de los años, esta vía empezó a ser objeto de cuestionamientos políticos, investigaciones y reformas legales. El caso de Roman Abramovich y las investigaciones vinculadas a certificaciones de origen sefardí aceleraron el debate público sobre el control, la transparencia y la seguridad jurídica del procedimiento.
La reforma de 2024 endureció de forma significativa el régimen aplicable. La Ley Orgánica n.º 1/2024 exige que los solicitantes demuestren la tradición de pertenencia a una comunidad sefardí de origen portugués mediante requisitos objetivos de conexión con Portugal, y añade la exigencia de haber residido legalmente en territorio portugués durante al menos tres años, seguidos o interpolados. Además, la certificación sobre la tradición sefardí queda sujeta a homologación final por una comisión de evaluación designada por el área de Justicia, con participación de servicios competentes, académicos y representantes de comunidades judías radicadas en Portugal.
Este cambio tiene un impacto directo en los expedientes. Ya no se trata únicamente de acreditar una ascendencia o una tradición familiar. El análisis es ahora más exigente, más documental, más técnico y más dependiente de criterios administrativos que pueden ralentizar la resolución de los procesos.
La inestabilidad política también afecta la seguridad jurídica
Portugal ha vivido en los últimos años un escenario político especialmente inestable. El país ha enfrentado sucesivas crisis de Gobierno, elecciones anticipadas y una creciente fragmentación parlamentaria. Esa inestabilidad institucional afecta inevitablemente a la política migratoria. Cada cambio de Gobierno o de mayoría parlamentaria puede traer nuevas prioridades, nuevos criterios administrativos y nuevas reformas legales.
En materia de nacionalidad, esta situación es especialmente delicada porque los procesos suelen durar años. Cuando la Administración se retrasa, el solicitante queda expuesto a cambios políticos que no dependen de él, pero que pueden influir en la forma en que se analiza su expediente.
El auge de Chega y el giro restrictivo en inmigración
A la inestabilidad política se suma el auge de la extrema derecha portuguesa. El partido Chega ha pasado en pocos años de ser una fuerza marginal a convertirse en un actor central del debate político. En las elecciones legislativas de 2025, Chega obtuvo un resultado récord y que podía convertirse en la principal fuerza de oposición, en un contexto en el que la Alianza Democrática de centroderecha volvió a quedar sin mayoría suficiente.
Este crecimiento ha influido en el tono del debate migratorio. Portugal, que durante años fue percibido como uno de los países europeos con un sistema relativamente abierto en materia de residencia y nacionalidad, ha comenzado a adoptar una política mucho más restrictiva. El debate ya no se centra únicamente en facilitar la integración, sino también en reforzar controles, limitar accesos, endurecer requisitos y revisar beneficios que antes se consideraban parte del modelo portugués.
La Ley de Extranjeros también ha sido modificada en esa dirección. La Comisión Europea señaló que la reforma que entró en vigor el 23 de octubre de 2025 introdujo cambios importantes, incluyendo una regla general que limita la reagrupación familiar a extranjeros que hayan tenido un permiso de residencia válido durante al menos dos años, con excepciones para determinados casos.
Este endurecimiento no es aislado, el Parlamento portugués aprobó una ley migratoria revisada, impulsada por la coalición de centroderecha y con apoyo de Chega, después de que el Tribunal Constitucional bloqueara una versión anterior por considerarla demasiado dura respecto de familiares de inmigrantes. Estas reformas reflejan un giro político hacia la derecha y una respuesta al crecimiento de la extrema derecha en Europa.
Nacionalidad, residencia y control migratorio: un mismo clima político
El retraso en los expedientes sefardíes debe leerse dentro de este clima más amplio. Portugal no solo ha endurecido el régimen sefardí. También ha avanzado en reformas que aumentan los años de residencia exigidos para obtener la nacionalidad portuguesa por residencia. La reforma más reciente eleva el plazo general a diez años para muchos extranjeros y a siete años para ciudadanos de países lusófonos y de la Unión Europea, sustituyendo el régimen más accesible que durante años permitió solicitar la nacionalidad tras cinco años de residencia legal.
También se han debatido medidas como la posible retirada de la nacionalidad a personas naturalizadas que cometan delitos graves, dentro de un paquete más amplio de endurecimiento de los requisitos de naturalización.
En paralelo, Portugal ha aprobado medidas que restringen el acceso gratuito a la sanidad pública para inmigrantes sin papeles y extranjeros no residentes, limitándolo en principio a supuestos de urgencia médica. Esta reforma fue aprobada con apoyo de la coalición conservadora y Chega, y fue presentada como parte de una política de control del uso del sistema público.
Todo esto demuestra que el retraso en los expedientes de nacionalidad por origen sefardí no puede analizarse como un simple problema de lentitud administrativa. Existe un cambio de clima político y jurídico. Portugal está revisando su relación con la inmigración, con la naturalización y con los mecanismos extraordinarios de acceso a la ciudadanía.
El riesgo para los expedientes pendientes
Para quienes ya presentaron su expediente de nacionalidad portuguesa por origen sefardí, el principal problema es la incertidumbre. Muchos solicitantes llevan años esperando una resolución y se encuentran atrapados entre una Administración saturada y un Parlamento que ha ido endureciendo progresivamente los requisitos.
Desde una perspectiva jurídica, resulta esencial distinguir entre expedientes ya presentados y nuevas solicitudes. Los expedientes pendientes deberían analizarse conforme al régimen aplicable en el momento de su presentación y conforme a las normas transitorias correspondientes. Sin embargo, en la práctica, los cambios legislativos, las nuevas exigencias de homologación, la revisión documental y el aumento de controles pueden provocar demoras adicionales.
El principio de seguridad jurídica exige que el ciudadano no sea perjudicado por retrasos imputables a la Administración. Si una persona presentó su solicitud cumpliendo los requisitos vigentes en ese momento, el paso del tiempo no debería convertirse automáticamente en una carga en su contra. No obstante, la realidad portuguesa muestra que los expedientes siguen acumulándose, y que la presión política sobre la nacionalidad puede influir en la velocidad y el rigor de los análisis.
Conclusión
Los retrasos en la nacionalidad portuguesa por origen sefardí son el resultado de una combinación de factores: volumen extraordinario de solicitudes, mayor control documental, reformas legales, creación de nuevos filtros de evaluación y un contexto político marcado por la alternancia entre izquierda y derecha, la caída de gobiernos, la fragmentación parlamentaria y el auge de la extrema derecha.
Portugal está pasando de un modelo migratorio relativamente abierto a una etapa de mayor control y restricción. Este cambio se refleja en la nacionalidad por residencia, en la Ley de Extranjeros, en la reagrupación familiar, en la sanidad para inmigrantes irregulares y también en los expedientes sefardíes.
En Pro Corp analizamos los procesos de nacionalidad y movilidad internacional desde una perspectiva legal integral, entendiendo que cada expediente no depende solo de los documentos del solicitante, sino también del contexto político, administrativo y normativo del país que debe resolver.





